- Las horas de mejor luz, el olor de la ciudad a las diez de la mañana, la siesta, ese chancleteo lento hacia la panadería…. solo asumiendo que el trabajo es una obligación se podría prescindir de todo eso.
- No tengo muchos requisitos para que me guste un hombre, me gustan casi todos. A lo sumo, que sea alto. Pero cuando despliegan la maquinaria del flirteo y ponen en juego inteligencia y sentido del humor (¿no es la misma cosa?) ahí se jode todo. Por eso prefiero esos a los que yo no les gusto, me salvan de no tener que saber lo indeseable.
- Las cosas por las que vale la pena luchar son pocas. Los hijos, la voz propia, el respeto, el aniquilamiento sistemático del ego. Serìa mucho mejor luchar con todas las fuerzas por esas pocas que andar desperdiciando ingenio con cualquier tontería.
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