Han consultado a Ifà como todos los años y nos han comunicado la letra del año 2011. Deben ser en total unos mil babalawos, y no se si también Abakuàs (hombres solos, solo hombres), reunidos en Regla, muy cerca de la Virgen, no se cuantos días o cuantas noches de diciembre, tirando no se si caracoles, o semillas de palma. El caso es que a las 12 de la noche del 31 de diciembre aparece el Ifà del año, la profecía, las circunstancias, los consejos, los refranes y los Orishas que regirán el año. Y todos acudimos a leerlo, porque vendrà alguna revelación sobre la cercanía de nuestros destinos, el de nuestras familias y el del país entero.
Los yorubas saben cual fue el primer sonido del mundo (ese que hizo Dios cuando cayó a la Tierra), los yorubas saben que alguna vez antes de nacer supimos nuestro destino y lo olvidamos mientras nacíamos. Los yorubas saben que se puede llevar una vida en paralelo con la del destino, como ignorándolo, o se puede abrazar y entonces todo nos florece. Y cada uno de nosotros tiene un Orisha del cual es hijo. Eso te lo dice un babalawo, sacerdote supremo de Ifà, en una ceremonia de caracoles tirados sobre la arena, consultando un librito, recordando mitos, antes de descifrar tu Orisha.
Yo soy hija de Yemayà, algo que me enorgullece, aunque no lo vaya diciendo por ahí, me lo dijeron dos babalawos, en ceremonias sobrecogedoras, con algunos años de diferencia, siempre clarito: eres hija de Yemayà y tu abuela es tu ángel de la guarda, cruzarás muchos mares, tendrás muchos hijos, tus hijos son tu luz, pero no te arrebates, aunque no olvides, trata de perdonar.
Para este año dice Ifà que hay que ser organizado. Lo tendré en mente.